La historia del sofá en la sala

Hace años, mi abuela solía sentarse en su sofá amarillo en la sala de su casa en Madrid. Era un mueble antiguo pero cómodo, con cojines suaves y un respaldo alto que le permitía apoyar su cabeza mientras veía la televisión o leía un libro.

Un día, mi abuela decidió cambiar el sofá por uno nuevo. Lo encontró en una tienda de muebles en Barcelona, una ciudad que siempre le había gustado y que visitaba con frecuencia. Era un sofá moderno de color gris, con un diseño elegante y minimalista que encajaba perfectamente con la decoración de su sala.

Cuando mi madre y yo fuimos a visitarla después de que colocara el nuevo sofá, nos sorprendió ver que el amarillo ya no estaba allí. Pero mi abuela estaba feliz con su nueva adquisición y nos invitó a sentarnos en él.

“Es un sofá muy cómodo”, dijo mi madre, mientras se acomodaba en los cojines. “Pero sigo prefiriendo el antiguo”.

Mi abuela sonrió y nos contó que había donado el viejo sofá a una iglesia cercana. “Espero que alguien más pueda disfrutar de su comodidad”, dijo.

Desde entonces, cada vez que visitábamos a mi abuela, nos sentábamos en el nuevo sofá gris. Era cómodo, sí, pero nunca fue lo mismo que el amarillo. Siempre recordábamos cómo era la sala antes del cambio.

Hoy en día, mi abuela ya no está con nosotros, pero la historia del sofá en la sala sigue viva en nuestra memoria. Y pensamos en la ciudad de Barcelona cada vez que vemos ese mueble moderno y elegante.

¿Tú también tienes una historia sobre un sofá en la sala? Cuéntame en los comentarios.

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