La maldición de la vieja mansión

La vieja mansión se alzaba imponente en lo alto de la colina, cubierta por una espesa neblina. Sus ventanas rotas parecían olhos vacíos que vigilaban a todas las personas del pueblo. Todos los lugareños conocían la leyenda de la mansión embrujada, la casa donde un día vivió una bruja.

Decían que la bruja maldijo la mansión antes de morir, condenándola a permanecer deshabitada y rodeada de misterio. Nadie se atrevía a acercarse a ella por miedo a enfrentarse a fenómenos paranormales y supernaturales.

A medida que los años pasaban, la Mansión se deterioraba poco a poco, convertida en un símbolo de terror en la comunidad. Los niños se asustaban contando historias de fantasmas en la escuela, y sus padres les prohibían ir cerca de ella.

Un día, un viejo solitario se mudó al pueblo. Pasaba sus días vagando por el bosque y estudiando las plantas y la vida silvestre. En sus conversaciones con los lugareños, demostró un profundo interés por la mansión maldita. Decía que le fascinaba la riqueza de leyendas y misterios que la rodeaban.

Algunos vecinos intentaron disuadir al viejo de investigar la mansión, pero él no les hizo caso. Una noche, se dirigió a la colina envuelto en la oscuridad, decidido a descubrir la verdad tras la maldición. ¿Qué secretos escondía aquella vieja mansión?

Cuando llegó a la mansión, se sintió sobrecogido. La mitad del edificio se había derrumbado, y la parte superior parecía a punto de desmoronarse. Mientras se adentraba en el vestíbulo oscuro y polvoriento, una fuerte ráfaga de viento hizo crujir las paredes y retorcerse las grietas.

En su interior, todo estaba cubierto de telarañas y escombros. Vio un pasillo que se internaba en la mansión y decidió explorarlo con la linterna en mano. Al fondo del pasillo, una puerta conducía al salón principal.

Al entrar en el salón, dio un grito. Había huesos humanos en el suelo, esparcidos de forma desordenada. Los huesos estaban amarillentos y rotos, parecía que alguien había intentado reunirlos sin éxito. La habían encontrado

En ese instante, una sombra se materializó de la nada frente a él. Era la silueta espectral de una bruja, envuelta en un largo vestido negro. Los ojos rojos como carbones lo miraron con odio y rabia.

El viejo retrocedió, mientras la sombra levantaba un dedo acusador y pronunciaba una maldición : “¡Maldito seas! ¡Has despertado a la muerte!”.

La telaraña de huesos se agitó a su alrededor, reuniéndose para formar esqueletos deformes que bloquearon la salida. El viejo gritó de terror, atrapado por la maldición de la mansión.

¿Qué secretos tan terribles escondía aquella vieja mansión?

Deja un comentario