Sofá Hundido: Una Metáfora de la Vida

“María se encontraba en su sala, sentada en un sofá hundido que había estado en la familia desde hace décadas. A pesar de su aspecto desgastado y la falta de amortiguación, María aún encontraba cierta comodidad en ese mueble, que había sido testigo de innumerables momentos en su vida.

Sin embargo, en ese momento, María se encontraba sumida en sus pensamientos, pensando en la pregunta que su amiga le había hecho días atrás: ¿cuál es el propósito de la vida?

Mientras se perdía en sus reflexiones, su mirada se posó en el sofá hundido en el que estaba sentada. Recordó cómo ese sofá había sido el centro del hogar durante su infancia, donde ella y sus hermanos pasaban horas jugando y viendo televisión. También recordó cómo ese sofá había sido el lugar donde ella y su esposo habían compartido momentos de felicidad y tristeza, riendo y llorando juntos.

Pero a medida que María seguía pensando en la pregunta, se dio cuenta de que el sofá hundido era también una metáfora de la vida misma. Así como ese mueble había sido testigo de momentos felices y tristes, también la vida tenía altibajos, momentos de alegría y momentos de dolor. Y así como el sofá había perdido su forma y comodidad con el tiempo, también la vida podía ser cruel y desgastante.

Pero a pesar de todo, María decidió que ella no permitiría que los momentos difíciles la hundieran, al igual que el sofá. En cambio, ella seguiría adelante, recordando los momentos felices y buscando nuevas experiencias para agregar a su historia.

Miró hacia el sofá hundido una vez más, y se dio cuenta de que, aunque estaba desgastado, seguía siendo un lugar de comodidad y refugio para ella. Y así, decidió que también ella podía ser una fuente de consuelo y apoyo para aquellos que la rodeaban, incluso en los momentos más difíciles.

Con esa resolución, María se levantó del sofá hundido, lista para enfrentar lo que la vida le deparara.”

Deja un comentario