Un espacio acogedor y conectado con la luz natural.

Un buen diseño de interiores debe tener las siguientes características:

• Distribución funcional de los espacios. Una distribución coherente que facilite la circulación y que sitúe las actividades de manera lógica. Por ejemplo, las zonas de descanso separadas de las zonas de trabajo.

• Combinación de estilos y materiales que se complementen. Usar un estilo predominante y luego incorporar acentos en otros estilos siempre que haya una buena combinación y armonía.

• Iluminación adecuada. Tanto iluminación natural como artificial para diferentes zonas y usos. Deben evitarse zonas oscuras.

• Movilidad y flexibilidad. Permite adaptar el diseño a cambios en los usos, actividades o estilos. Usa mobiliario multifuncional y evita soluciones rígidas.

• Comodidad. Un diseño cómodo, sin aristas vivas, que facilite la circulación y permanencia. Con mobiliario adecuado a las actividades.

• Decoración con buen gusto y en consonancia con el estilo. La decoración debe potenciar las cualidades arquitectónicas y ambientales del espacio.

• Distribución de vistas. Debe facilitar las vistas al exterior y conseguir ambientes luminosos conectados con el entorno.

• Accesibilidad. En su caso, debe tener en cuenta las necesidades de accesibilidad para diferentes tipos de personas. Con espacios amplios y sin barreras.

• Sostenibilidad. Opción de materiales naturales, reciclados y respetuosos con el medio ambiente. Iluminación LED y sistemas de climatización eficientes.

Aquí algunas ideas adicionales para un buen diseño de interiores:

• Estética y belleza. Un espacio atractivo, funcional y estéticamente placentero. Armonía en colores, formas, texturas, iluminación, etc.

• Privacidad. Distribución que permita zonas privadas para diferentes usos (dormir, vestirse, descansar, etc.) y que no las aísle completamente.

• Seguridad. Ubicación de entradas, iluminación, mobiliario, etc. que no comprometa la seguridad y privacidad. Especialmente importante en entradas de viviendas.

• Flexibilidad temporal. Puede adaptarse a los distintos momentos del día (mañana, tarde y noche). Cambios en luz, temperatura, mobiliario, etc.

• Personalidad e identidad propia. El diseño debe reflejar la personalidad de quien lo habita y convertirse en un espacio acogedor e identitario.

• Buena orientación e inercia térmica. Los espacios ganan o pierden calor a distintas velocidades, hay que favorecer la inercia térmica de manera pasiva. Y la orientación afecta al clima interior, deben aprovecharse los aportes solares gratuitos.

• Facilidad de limpieza y mantenimiento. Materiales de fácil limpieza, instinctivas recogidas de suciedad y un diseño sin rincones y recovecos.

• Eco-eficiencia. ¿Qué materiales, equipos e iluminación cumplen mejor criterios de sostenibilidad medioambiental y bajo consumo económico? Optar por ellos siempre que sea posible.

• Ergonomía. Adecuar el diseño a las necesidades y dimensiones del usuario. Proporcionar confort y bienestar a los habitantes. Prevenir problemas posturales y de salud.

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