Antes de empezar: lo que necesitas tener a mano
- Guantes de goma largos: los cortos dejan pasar el agua caliente por la muñeca.
- Bicarbonato sódico (un bote entero, no escatimes).
- Vinagre blanco de limpieza (el de cocina sirve, pero el de 8º actúa más rápido).
- Estropajo no abrasivo y un cepillo de dientes viejo para las esquinas.
- Bolsa de basura grande con cierre o bandeja amplia de plástico.
- Papel de aluminio (opcional, para el truco de la bandeja).
- Bayeta de microfibra y una espátula de silicona.
Si tu parrilla es de hierro fundido esmaltado, añade un jabón neutro suave. El amoniaco y la lejía están descartados: atacan el esmalte y dejan un olor que tarda días en irse.
Paso a paso: la lista de comprobación
1. Desmonta y clasifica
Retira la parrilla y las bandejas. Comprueba si la parrilla es cromada, esmaltada o de varillas finas. Las cromadas aguantan mejor el estropajo; las esmaltadas se rayan con facilidad y conviene usar solo la parte suave.
2. Retira la grasa suelta en seco
Con la espátula de silicona, arrastra los restos sólidos antes de mojar nada. Este paso evita que la grasa se convierta en una pasta que se mete en los recovecos de las varillas.
3. Aplica la pasta de bicarbonato
Mezcla tres cucharadas de bicarbonato con una de agua hasta obtener una textura tipo dentífrico. Extiéndela sobre la parrilla y déjala actuar entre 20 y 30 minutos. Si la capa de grasa es muy gruesa, repite la operación una segunda vez.
4. El truco de la bolsa cerrada
Para parrillas muy engrasadas, introduce la pieza en una bolsa de basura con dos vasos de vinagre caliente y ciérrala. Deja reposar una hora. El vapor concentrado ablanda la grasa sin que tengas que frotar con fuerza.
5. Frota con el estropajo húmedo
Trabaja siempre en la dirección de las varillas, nunca en perpendicular. En las uniones, usa el cepillo de dientes. Aclara con agua caliente y comprueba que no queda residuo blanco: si queda, vuelve a aclarar.
6. Seca inmediatamente
El hierro y el acero al carbono se oxidan en minutos. Seca con un paño y pasa un trapo con una gota de aceite de girasol si la parrilla es de hierro sin esmaltar.
7. Revisa antes de volver a montar
Pasa la yema del dedo por las varillas: si notas rugosidad, queda grasa polimerizada. En ese caso, repite el bicarbonato o usa un limpiador específico para hornos con la parrilla fuera del electrodoméstico.
Lo que no funciona (y conviene saber)
El vinagre solo no disuelve la grasa quemada: actúa sobre los minerales, no sobre los lípidos. Por eso se combina con bicarbonato y no se usa como único producto. Tampoco funciona el truco de calentar la parrilla al máximo con restos de limpiador: los vapores del producto químico impregnan el interior del horno y pueden afectar al sabor de la siguiente cocción.
En parrillas de hierro fundido sin esmaltar, el remojo prolongado en agua con vinagre elimina la capa de curado. Si tu parrilla es de este material, limita el remojo a 15 minutos y vuelve a curar con aceite después.
Un error frecuente es meter la parrilla caliente en agua fría. Según la documentación de fabricantes de menaje, el choque térmico puede deformar las varillas finas y agrietar el esmalte. Espera a que baje a temperatura ambiente.
Frecuencia recomendada
Con un uso doméstico normal (asar dos o tres veces por semana), la parrilla agradece una limpieza profunda cada tres o cuatro semanas, y un repaso rápido con agua caliente después de cada uso. Si cocinas carnes con mucha grasa, acorta el intervalo. No hay una cifra universal: depende del tipo de cocina y del modelo de horno.
Este método no sustituye la limpieza de la resistencia ni de las paredes interiores del horno, que requieren su propio procedimiento. Tampoco está indicado para parrillas con recubrimiento antiadherente de PTFE, donde el bicarbonato abrasivo puede dañar la superficie.
Perfiles verificables: Sitio web
Publicado el 24 de October de 2026. Última revisión: 24 de October de 2026.